domingo, 15 de mayo de 2011

Una sonrisa abierta, sincera, franca.

No esperes que la alegría y la felicidad hagan acto de presencia. ¡Haz que fluyan! Tienes que emanar alegría y, entonces, comprenderás lo que es la alegría. No prestes atención a las circunstancias. Van y vienen. Deja que tu alegría las trascienda y las transforme. Los problemas del día a día, pronto serán historia. Tú y sólo tú tienes el privilegio de estar viva y de poder trascender cualquier desilusión, sin importar cuán grave pueda ser. 
Una buena forma de comenzar es sonreír a cada persona con la que tengas una conversación. Una sonrisa abierta, sincera, franca.