Disfruta, ríete. No pienses en el mañana, no recuerdes el pasado. Vive el hoy. Bebe hasta acabar por los suelos. Levántate y canta una canción junto a ella. Toma otro trago y ve directa a por el chico que más te guste, aunque en ese momento no esté en esa sala, hay muchas formas de "tirar la caña". ¿Y si te rechaza? No pienses, sólo actúa. Ríete y ponle un mote. Y grita que te ha mandado a la mierda. Ten esa sensación de risa, esa que te hace llorar. Interpreta "21 días" o "Next". Lo que más te apetezca. Graba a un camarero regalándote dos platos de patatas porque ella y tú sois unas comilonas. Mírala y sonríe. Deja que salga esa lágrima por el puto hecho de tenerla a tu lado. Es tanto... Sin ella... ¿sin ella? Jamás. Por siempre juntas.
Y recuerda conversaciones. Como que todos los días te digo algo bonito. Y no hablo de te quieros ni mierdas de esas. Vale con un simple ¡ay, que estamos juntas!
Unidas, hermanas. Es lo que somos. Nadie nos vence, nadie nos comprende. Nadie sabe lo que estamos dispuestas a hacer la una por la otra. Siempre juntas a los sitios, en manada como nosotras decimos.
Si tú te caes, yo me siento en el suelo para acompañarte. Es que eres la hostia. Es casi imposible encontrar amigas de verdad, de esas que siempre y digo SIEMPRE están ahí. Te he encontrado, poco a poco. Has ido entrando en mi vida, ganándote mi confianza como nadie había sido capaz.
Incluso en estos momentos difíciles. Porque sí, venían tiempo difíciles y aquí estamos. Asustadas pero sin miedo. Porque nos tenemos. Porque cuando una tiene la más mínima señal de tristeza se escucha en alto un abrazo conjunto y se siente el calor de la otra. Brindemos por esa suerte de tenernos la una a la otra en nuestras vidas.